
Dicen por ahí, que con los años uno se hace más sabio...ojalá este año también sea así, porque un poco de sabiduría nunca está demás.
Peace out. =)

Si sumamos colmillos afilados que se entierran en el cuello, una piel pálida y fría como la nieve y una mirada intensa que estremece hasta los huesos, obtenemos un combo irresistible llamado: “vampiro del Siglo XXI”. Así es, con la aparición de películas y series como Twilight o True Blood, los vampiros ya no son monstruos de aspecto desagradable y sin sentimientos que solo quieren chupar sangre. Bueno, lo de la sangre todavía es así, pero ahora cuentan un plus: son seres atractivos y cautivantes con emociones muy similares a las humanas.
¿Por qué la gente sueña ser mordida por Edward Cullen o rescatada por Bill Compton? Quizás sea porque en sus historias todo es extremo. Cuando ellos aman, aman sin medida. Cuando odian, odian con todas sus fuerzas. La radicalidad de sus emociones es sumamente apetecible y más cuando se trata de vampiros reivindicados. Uff!… Éstos derriten hasta el Polo Norte con el simple hecho de que desean al humano no por su sangre sino por su corazón (“ajá”). ¿Qué puede ser más electrizante que ver a una criatura milenaria luchar con todas sus fuerzas para no sucumbir ante los brazos de un ser humano? Las pasiones desencadenas son tales, que el peligro pasa a ser un afrodisiaco, haciendo que quien juegue con fuego corra el riesgo de quemarse o mejor dicho, de desangrarse a manos de un vampiro… un sexy vampiro!
¿Caerías en la tentación?