Hace casi un mes, mis llaves dieron la ultima vuelta en la cerradura y la puerta se cerró ante mis ojos para nunca más ser abierta por mí. El automóvil encendió sus motores y lo que antes era mi casa se perdió en el paisaje, hasta convertirse en un pequeño punto del horizonte. Mi antigua ciudad se alejaba más y más con cada cartel verde de la carretera, que anunciaba que la nueva urbe estaba a menos kilómetros de mi realidad.
Con el paso de los días, los nervios y la desubicación se han ido desvaneciendo, hasta casi formar parte de un pasado no muy lejano. Cada caja desempacada marca un punto de encuentro entre mi vida pasada y mi vida presente. La sensación de que no todo ha quedado atrás, pero que al mismo tiempo, hay algo nuevo por descubrir, despierta los sentidos, que después de tantos caos, pueden respirar.
3 comentarios:
Me gusta lo que escribiste, te quedó bien :D
Saludos
Bello lenguaje para expresar un cambio tramaùtico como es el cambio de ciudad,que implica tambièn cambio de vida, de costumbres, una inevitable ruptura con lo cotidiano. Tuve la misma sensaciòn tuya, pero me faltò esta poètica prosa para describir esos sentimentos contradictorios que provocan los cambios. Ahora de nuevo viene el perìodo de aprender a vivir la ciudad que nos acoge, e inevitablemente se comparan cosas y situaciones con la de ayer, pero lo importante es asimilar los cambios y lo positivo de cada momento, de cada etapa, de cada cambio en la vida. No dejes de escribir. americano
kenny kennu, esta ciudad te da la bienvenida, por lo menos aqui no hay zombies, ve el lado positivo!
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