
Nuestra travesía comenzó un viernes a las 2:00 a.m. con el sueño acumulado de una semana sin dormir por examenes y trabajos finales; pero eso sí, llenos de ánimo, con bolsas y mochilas en mano, listos para aventurarnos hacia Xcaret. Ese día se celebraba la Travesía Maya, un espectáculo anual, en donde las personas iban a despedir a los canoeros, los cuales a los primeros rayos del sol, emprendían su viaje rumbo a la isla de Cozumel.
Tras un pequeño descanso, exploramos una mina, con aires de laberinto, en donde cada encrucijada tenía una pregunta, que al reponderla conducia otro acertijo o a un callejón sin salida. Solo puedo decir que terminamos en varios callejones. Después visitamos diversos lugares como el jardín botánico, el criadero de hongos, el acuario, la villa, etc. Pero la mejor parte, en mi opinión, fue cuando nadamos en los ríos. Meterse en el agua fue de por sí una prueba, ya que la temperatura oscilaba entre los 21-24ºC, y el hecho de divertirse con tus amigos en medio de la naturaleza no tiene precio.
Esta aventura fue toda una experiencia para quienes la realizamos, no sólo fue un viaje maratónico de casi 24 horas, en donde pudimos compartir y unir lazos, sino que además significó el cierre con broche de oro de un primer año de universidad, lleno de vivencias y emociones. El final de una travesía para algunos y el inicio de otra aún por recorrer.
Peace & Love.

